El agua es uno de los principales factores que condicionan el futuro de la agricultura familiar en los territorios donde trabaja IMOX. Pero el desafío no es igual en todas partes. En la Franja Transversal del Norte, muchas plantaciones de cacao y cardamomo dependen directamente de las lluvias y se encuentran en terrenos donde las pendientes dificultan el uso de sistemas convencionales de riego. En el Altiplano Occidental, productores de café enfrentan períodos prolongados de déficit hídrico, fuentes de agua distantes o insuficientes, suelos rocosos y laderas pronunciadas. En otros territorios existen fuentes e infraestructura de riego, pero su capacidad, eficiencia o gestión todavía son insuficientes. Frente a esta diversidad, IMOX parte de una idea sencilla pero transformadora: no existe una única solución para gestionar el agua. Cada finca, comunidad y sistema productivo requiere comprender primero cuánto agua existe, cuándo está disponible, cuánto necesita el cultivo y cómo puede aprovecharse de manera sostenible. Por eso, antes de invertir en infraestructura, el programa analiza el clima, los suelos, la topografía, los cultivos, las fuentes y calidad del agua, la demanda hídrica y las capacidades de las organizaciones para operar y mantener las soluciones implementadas. A partir de este diagnóstico, IMOX aplica una jerarquía de gestión hídrica: conservar primero, infiltrar donde sea seguro, captar y almacenar los excedentes, distribuir eficientemente y regar solamente el déficit que la lluvia y la humedad del suelo no pueden cubrir. Esto significa que la respuesta puede comenzar fortaleciendo sistemas agroforestales y protegiendo el suelo mediante cobertura vegetal, curvas a nivel, barreras vivas, terrazas, cajuelas o zanjas de infiltración; continuar con cosecha de agua de lluvia y reservorios; e incorporar riego por goteo, microaspersión u otros sistemas tecnificados cuando existe una fuente sostenible y el análisis técnico demuestra que son necesarios.